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Curiosidades

Alimentación consciente, trashcooking y otras nuevas tendencias gastro

Alimentación consciente, trashcooking y otras nuevas tendencias gastro

Curiosos como somos, nos gusta ir informándote de las gastroaperturas, de los restaurantes que están de moda y los platos que debes probar. Pero sabemos que, como buen glotón, seguro que estás interesado en las nuevas tendencias alimentarias. Por eso hoy vamos a hacer un repaso de los términos que más suenan en este sentido. Alimentación consciente, trashcooking y otras corrientes que proponen nuevos enfoques sobre el milenario, necesario y tan placentero arte de comer.

¿No sientes curiosidad?

Alimentación consciente

Mindfoodness: concéntrate en lo que comes y comerás mejor.

Seguro que te suena el concepto de mindfullness, o atención plena, una práctica que ayuda al ser humano a tomar conciencia de sus diferentes facetas en el momento presente. La alimentación consciente es muy similar, solo que se aplica a la alimentación. También conocido como mindfoodness, es un método que aboga por ayudar al individuo a concentrarse en el momento de la comida y prestarle plena atención durante el proceso.

Las prisas, el estrés, las comidas de negocios, el tupper y el ajetreo de la vida actual hacen que, para la mayoría de las personas, comer sea algo automático y mecánico. La alimentación consciente invita a la persona a relacionarse con la comida, y consigo mismo, de una manera nueva, conectando al individuo tanto con sus emociones físicas (sed, hambre, sabores) como con las puramente espirituales.

No es una dieta, ni tiene como objetivo perder peso. Se trata, eso sí, de que el individuo afronte el hecho de comer de una manera más racional, en la que controla sus sentimientos. Por ello, los expertos alaban que el mindfoodness es un buen sistema para evitar los atracones, prevenir la obesidad y reducir las cantidades que se ingieren. ¿Para qué repetir plato si no se tiene hambre? De la misma manera, el método te animaría a comer más si, sinceramente, tu apetito no se ha satisfecho.

Comer sin televisión u otras distracciones, paladear y masticar los alimentos, hacer deporte, evitar el despilfarro alimentario, acabar con el concepto de “alimentos prohibidos” para mitigar las tentaciones o meditar son algunos de los pilares de este método, del que ya hay multitud de cursos y talleres en nuestro país. En definitiva, la alimentación consciente nos ayuda a cambiar nuestros hábitos nocivos en la alimentación y nos conecta con nuestras necesidades reales, más allá de antojos, caprichos y presiones.

Trashcooking

¿Pieles de verduras? Nada de tirarlas, toca aprovechar.

La reacción contra el despilfarro alimentario (una vergonzosa realidad que no solo afecta al Primer Mundo) y la visión capitalista llevada a la cocina de la familia es el trashcooking. O, como se ha llamado en España toda la vida, la cocina de aprovechamiento. Sí, amigo: las croquetas de cocido y el pudin de pan son trashcooking. Y tú sin saberlo.

Esta tendencia aboga por aprovechar al máximo los restos y desperdicios que se generan en la cocina, ya sea en un hogar o en un restaurante. Con un poco de imaginación y algunas orientaciones útiles, conseguirás reducir significativamente los deshechos de tu casa. Así ahorrarás dinero, cuidarás el medio ambiente y contribuirás a un consumo más racional y consciente.

La cocina de aprovechamiento te da muchísimas posibilidades. ¿Por qué tirar las peladuras de las verduras, cuando, congelándolas cada día, puedes usarlas para deliciosos guisos y cremas? ¿Sabes que las peladuras de patatas, fritas, están tan buenas como las chips de siempre? Las pieles de los cítricos pueden confitarse o usarse para aromatizar azúcar. Nada de tirar las espinas de pescado y los huesos: los caldos (congelables, a su vez, en cubitos) y fumets son muy fáciles de hacer. Y sirven de base para todo tipo de platos.

No te creas que el trashcooking y la alta cocina están peleados. Una pata fundamental del éxito de Ángel León, el chef del mar, es haber visibilizado las infinitas posibilidades del pescado de descarte. Begoña Rodrigo, de La Salita y Nómada, es otra defensora a ultranza del aprovechamiento de los alimentos, una práctica que ejecuta en sus establecimientos siempre que los productos estén en condiciones óptimas.

En Francia ya se ha promulgado una ley que obliga a los supermercados de más de 400 metros cuadrados a donar la comida que descartan para bancos de alimentos, alimentación animal o abonos. En España, donde el Ministerio de  Agricultura, Pesca, Alimentación y Medio Ambiente calcula que, en 2016, cada familia tiró un kilo de comida a la semana, no hay avances legislativos en este sentido. Pero podemos empezar por el sentido común, aprovechando la comida al máximo y comprando de manera más racional.

Cuarta comida

Cuarta comida: la merienda o el snack están de moda.

El tentempié mañanero de toda la vida, la merienda o el snack después de hacer deporte reciben ahora el sobrenombre de cuarta comida. Además del desayuno, el almuerzo y la cena, es tendencia introducir una comida más (de ahí lo de cuarta). Se trata, eso sí, de aperitivos saludables y con un enfoque gourmet muy claro. Un hábito de lo más saludable, siempre que la ingesta calórica no se dispare. O no se compense con algo de gimnasia.

Dieta flexitariana

Menos carne, más vegetal: así resumimos la dieta flexitariana.

Cuando te hablamos de la apertura del restaurante madrileño Zoco Comidero, a principios de 2016, te dimos algunas pistas sobre lo que es la dieta flexitariana. Esta corriente alimenticia en auge apuesta por reducir al mínimo la ingesta de proteínas de origen animal. Es como ser vegetariano pero disfrutando ocasionalmente de carnes, pescados, aves y mariscos. Y por supuesto, sin ningún tipo de remordimientos ni culpa.

Los defensores de esta dieta explican que es mucho más saludable porque rehúye del excesivo consumo de carnes y derivados, e incrementa la ingesta de proteínas de origen vegetal, frutas y vegetales. El ahorro que consigue el flexitariano en la cesta de la compra le permite invertir, a su vez, en productos ecológicos u otros de más calidad, pero de procedencia vegetal.

Slowcal

Piensa global, come local y dedícale tiempo. Be slowcal.

Esta corriente culinaria y dietética procede de la unión de dos conceptos. “Slow” (lento, en inglés) reivindica la necesidad de dedicar a los alimentos, a la cocina y a la propia nutrición los tiempos que le son necesarios. “Cal” hace referencia a lo local, y apoya el consumo de productos del entorno cercano. Un término muy ligado al más conocido slowfood y a la filosofía Kilómetro Cero. Estos defienden una cocina en la que se respeten los tiempos, la estacionalidad y se fomente la despensa de cercanía.

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Rosalía. O Piti, como todo el mundo la conoce. Licenciada en Periodismo y Máster en Comunicación Empresarial por ESIC, ha trabajado en medios como Agencia Efe, ADN, Congreso de los Diputados, 11870 o Injuve. Ama escribir, leer, ver series y comer por encima de todas las cosas. Es sevillana y también le gusta la cocina. Pero prefiere reservar en Restaurantes.com y que cocinen para ella.

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