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Rutas

Dónde comer callos en Madrid

Dónde comer callos en Madrid

No conviene pensar mucho en la mayoría de sus ingredientes, porque es cierto que algo que lleve morro o estómago parece difícil que esté bueno. Pero es que los callos no están ricos: son sublimes. Honra gastronómica matritense, queremos ofrecerte una ruta por los mejores restaurantes para comer callos de Madrid. ¿Y sabes qué? Que nosotros contamos con muchos espacios que pueden ir con la cabeza muy alta en lo que se refiere a esta apoteosis de la casquería que nos gusta, incluso, a los que somos un poco tiquismiquis con las tripas.

Comedor de La Posada del Nuncio: nos encanta el artesonado del techo.


La Posada del Nuncio
: Clásico, bonito y confortable, la especialidad de este restaurante es el bacalao: lo sirven dorado, confitado de varias formas, con patatas y bechamel… pero hay otras recetas que manejan muy bien, y una es la de los callos a la madrileña. Además comenzamos la temporada de alcachofas, que aquí hacen confitadas en buen aceite de oliva y con sal Maldom, y de setas: ojo con sus boletus de Sanabria salteados con virutas de jamón ibérico.

Maldonado 14: Los callos de este restaurante son fijos de los rankings “calleros” de la Villa y Corte. Francisco Vicente y Julián Barbolla están, además, en plena quincena de los callos, y puedes pedirlos en carta (con un 30 por ciento de descuento) o tomarlos incluidos en un rico menú junto a otros platos como su lomo de sardina marinada sobre tosta de pan con tomate, el gazpacho con bogavante y su guarnición y la tarta fina de manzana. Incluye vino y agua.

Los Arcos: Este pionero del “Ponzaning” tiene una larga historia como indispensable de la más honesta cocina segoviana de la capital. Puede que no encuentres baos, muffins salados ni ceviches, pero todo es casero y excepcional. Como sus callos, que el año pasado obtuvieron el premio del público en unas populares jornadas de la capital en torno a este rico plato. No dejes de probar, ya que andas por allí, el cochifrito, los torreznos y la morcilla de Burgos.

Lhardy: Parece que el refinamiento de sus salones, decorados con exquisitez decimonónica, no casan bien con el espíritu tabernero que se le presupone a un guiso como los callos. Craso error. Además de hacer uno de los mejores cocidos madrileños (que ofrecen en fino servicio de plata) los callos son otra de las especialidades. A principios del anterior siglo, críticos gastronómicos como Puga y Parga los alababan. Hoy están, indiscutiblemente, entre los más apreciados de Madrid.

Callos con vistas futboleras: Puerta 57 lo hace posible.

Puerta 57: En este emblemático espacio del Grupo La Máquina en el Bernabéu sirven los callos a la asturiana, muy caldositos y un poco picantes, con su magro de cerdo y su vino. Agradecerás el pan que te sirvan con ellos, e incluso pedirás más para apurar su adictiva salsa. Si te van los sabores intensos, no dejes de pedir las gambas picantitas al ajillo. Y todo con vistas de cine, claro, al campo.

Casa Ricardo: En este espacio taurino y tradicional preparan unos callos de quitarse el sombrero, reflejo fiel de su devoción por el recetario más castizo. Además de defensores de la fiesta nacional, son expertos en rabo de toro estofado (también versión croqueta, que es novedad) y en gallina en pepitoria, que es muy reconfortante en estos días de fresco.

La Taberna de Gadea: Fabuloso rincón en San Blas para dar buena cuenta de la gastronomía matritense. En su carta no faltan platos tan nuestros como el bocadillo de calamares, el cocido, el rabo de toro, los huevos rotos y por supuesto los callos, que están de miedo. Ambiente popular, precios razonables y un servicio bien majo hacen que el plan de reservar con nosotros sea fabuloso.

La Tasquita de Enfrente: Ingredientes de primera categoría seleccionados con lupa, un intenso lavado y mucha y paciente cocción en el puchero. He aquí las  razones principales del éxito de sus callos, entre los más afamados de la capital. Juanjo y Nacho Trujillo hacen magia con este plato. También, ahora que ha llegado el otoño, trae unas setas de categoría. Si quieres conocer al genial creador detrás de este espacio, lee la entrevista que le hicimos.

Esteban: Entre el aluvión de sitios “modernitos” y aparentes que pululan por La Latina, Esteban es un rincón seguro y fiable, un sitio donde se come bien, casero y a precios razonables. Sus callos están muy buenos, y son uno de los favoritos de una carta castellana con buenos platos de caza en temporada.

Mesón Gregorio III: Su cocina tradicional, casera y madrileña lleva cuarenta años conquistando a turistas y madrileños que buscan platos artesanos, con mucho sabor y hechos con honestidad. Los callos están buenísimos, y rivalizan en sabor con otros clásicos del yantar matritense como los caracoles o el rabo de toro estofado. Ay, qué nobles son los guisos…

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Rosalía. O Piti, como todo el mundo la conoce. Licenciada en Periodismo y Máster en Comunicación Empresarial por ESIC, ha trabajado en medios como Agencia Efe, ADN, Congreso de los Diputados, 11870 o Injuve. Ama escribir, leer, ver series y comer por encima de todas las cosas. Es sevillana y también le gusta la cocina. Pero prefiere reservar en Restaurantes.com y que cocinen para ella.

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