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Gastrorruta por los pueblos blancos de Cádiz

ruta por los pueblos blancos

El veranito se acaba… para la mayoría. Pero todavía hay un género que empieza a cobrar importancia: los que se cogen las vacaciones fuera del periodo habitual. En septiembre, quizá incluso en octubre. Y créenos que no es ninguna tontería: se comen el calor, pero trabajan cuando hay menos jaleo (todo esto es aplicable si el curro en cuestión no es del sector de los servicios turísticos) y aparcan mejor. Para ellos va esta gastrorruta por los pueblos blancos de Cádiz. Hacemos un pequeño recorrido por estos bellísimos municipios bajo la monumental belleza de la Sierra de Grazalema.

Qué son los pueblos blancos de Cádiz

Las casas encaladas, las callejas enrevesadas, su cocina y sus nombres son solo pequeños vestigios del pasado andalusí de este bellísimo conjunto de pueblos de la Sierra de Cádiz. Refugio de bandoleros, cruce de culturas y paisajes de relevantes hechos históricos, este es un rincón bendecido por la naturaleza. Muchos de los municipios que conforman esta ruta se encuentran en la Sierra de Grazalema, un bellísimo paraje que, pese a ser tan  meridional, presume de ser el sitio que más llueve de España.

Buena comida, molinos, numerosos recursos de turismo activo y de aventura, hoteles rurales bellísimos, cultura, Historia… Todo ello te espera si visitas estos municipios.

  • Algar
  • Algodonales
  • Arcos de la Frontera
  • Benaocaz
  • Benamahoma
  • Bornos
  • Coto de Bornos
  • El Bosque
  • El Gastor
  • Espera
  • Grazalema
  • Olvera
  • Prado del Rey
  • Puerto Serrano
  • Setenil de las Bodegas
  • Torre Alháquime
  • Ubrique
  • Villaluenga del Rosario
  • Villamartín
  • Zahara de la Sierra

Haremos una ruta por los más destacados. Y pararemos a comer, claro. ¿Te vienes?

Arcos de la Frontera

ruta por los pueblos blancos

Arcos de la Frontera, exquisito.

Tiene que ser nuestro punto de partida. Es de una belleza excepcional. Se considera uno de los pueblos más bellos de España. Sobre su peña de casi cien metros encontramos esta exquisita población, declarada Conjunto Histórico.

Entre los imprescindibles de la visita, destacan el Castillo de los Duques (s. XV), la Puerta de Matrera (ss. XI- XIV) y los restos del recinto amurallado, así como los palacios y casas señoriales. La Basílica de Santa María y la Iglesia de San Pedro son los edificios religiosos más destacados.

Si te gusta el turismo activo no dejes de ir al Lago de Arcos, cuya cola es Paraje Natural.

La gastronomía de Arcos de la Frontera es rica y variada, con muchos productos hortelanos que se cultivan en sus fértiles alrededores. No te pierdas estos platos

  • Alboronía: Es un tipo de pisto con calabaza que se hace en otros rincones de Andalucía, como Carmona.
  • Ajo molinero: Es un majado de pan, tomate, pimiento, ajo, aceite y sal.
  • Gazpacho serrano: Gazpacho con jamón.

Puedes reservar con nosotros en tres restaurantes de Arcos de la Frontera

Algar

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El ingrediente principal del abajao.

Si eres aficionado al automovilismo te sonará por su rally, aunque el pueblo en sí ya merece la pena. No tanto a nivel monumental como sí paisajístico (las vistas al embalse son preciosas), cinegético (los amantes de la carne de caza disfrutarán) y deportivo (el piragüismo aquí es una verdadera gozada).

Entre sus platos principales, destaca el abajao de espárragos (sopa de pan con espárragos de la temporada jamón y huevo) y el piñonate, dulce a base de piñones, almendras y miel.

Algodonales

Es la  puerta del norte del parque natural de Sierra de Grazalema, en este coqueto enclave de tu ruta por los pueblos blancos debes visitar su Iglesia de Santa Ana, la Ermita de la Virgencita y sus fuentes y lavaderos.

En lo gastronómico, no te pierdas sus gañotes (dulce de Semana Santa en espiral y frito) y las tagarninas, hierba parecida al espárrago, muy rica en guisos.

Grazalema

ruta por los pueblos blancos

Una instantánea de la Sierra de Grazalema.

Antaño muy ligada al campo, el auge del turismo y su ubicación, en plena sierra a la que da el nombre, hacen que los cultivos se vayan abandonando. Es el municipio en el que más llueve de Andalucía. Hay que pasear por su lindo casco urbano, declarado Conjunto Histórico y disfrutar de su principal edificio, la iglesia barroca de Nuestra Señora de la Aurora. No te vayas sin comprar una de sus famosas y calentitas mantas.

La caldereta de cordero, el queso payoyo (en este y otros municipios de la zona) y los cubiletes (dulces parecidos a los polvorones, pero rellenos de cabello de ángel) son los bocados más celebres de este bonito pueblecito.

Benamaoma

Es una pequeña pedanía de Grazalema, pero merece la visita por varias razones. A principios de agosto celebra su fiesta de Moros y Cristianos, la única que se sigue haciendo en Andalucía Occidental.

Si te va el senderismo, dispones de una preciosa ruta por el manantial de El Nacimiento, fuente del río Majaceite.

Su plato más emblemático son las sopas cocías, manjar de origen labriego a base de pan duro, ajo y aceite, al que se le pueden diferentes hortalizas, embutidos o frutos secos.

Bornos

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Los caracoles se comen con gusto en Bornos.

Si quieres hacer una buena ruta por los pueblos blancos, pero lo tuyo es el rock, entonces haz coincidir su visita con su histórico Festival del Lago. Además de escuchar buena música, disfrutarás de la exquisitez de su casco urbano, plagado de palacios y casas señoriales. Tiene un yacimiento arqueológico romano, Carissa Aurelia.

La carne mechá, la berza gitana (potaje de garbanzos) y los caracoles están entre las delicias más celebradas de la cocina bornense.

Prado del Rey

Comedor de El Carmen, en Prado del Rey.

Es blanco y reluciente, pero posee un singular trazado urbano lineal, similar al de las colonias americanas, con zonas ajardinadas a lo largo de sus calles. Por ello se conoce como “el Jardín de la Sierra”. El Templo Parroquial de Nuestra Señora del Carmen y el antiguo Pósito de Labradores son los dos enclaves más curiosos.

Si te gusta comer, en esta hermosa etapa de nuestra ruta por los pueblos blancos disfrutarás. Aquí hacen la alboronía con garbanzos y pimientos y las torrijas con miel.

Puedes reservar con nosotros en el restaurante Del Carmen.

Setenil de las Bodegas

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Setenil de las Bodegas

Esta bonita población, Conjunto Histórico-Artístico desde 1985, bien merece que te detengas a explorarla. Las casitas del municipio bajan desde su castillo nazarí (530 metros y 40 torres, es uno de los pocos que conserva íntegro su entramado urbano medieval) y se adaptan a los niveles del río. Por ello, llaman la atención los diferentes niveles de altura. En la parte baja los vecinos aprovecharon el tajo creado en la roca por el río para construir sus casas, ejemplos de la llamada arquitectura de “abrigo bajo rocas“. No se excava la piedra, sino que se cierra solamente la pared rocosa y la vivienda se desarrolla de forma longitudinal.

El plato más famoso de Setenil de las Bodegas es la sopa cortijera, a base de con pan, aceite de oliva, espárragos y huevo escalfado.

Ubrique

ruta por los pueblos blancos

Ubrique.

Es uno de los municipios más grandes de la ruta por los pueblos blancos. Famoso en el imaginario español por Jesús Janeiro, es muy pintoresco y ofrece muchos atractivos. Es conocido en todo el mundo por su emergente industria de la piel (fabrica para las firmas más prestigiosas, como Loewe).

Además de pasear por su bonito casco histórico (plagado de casas serranas, iglesias y conventos) debemos visitar Ocurí, ruinas romanas del siglo II.

Entre sus platos, destacan los guisos de menudo y tagarninas, las migas y el venado en salsa.

Villaluenga del Rosario

ruta por los pueblos blancos

Una ovejita merina.

Terminamos nuestra ruta por los pueblos blancos con una parada en este municipio, famoso en todo el mundo por el queso Payoyo, cada vez más famoso. Hay cierta confusión y vamos a explicártelo. El nombre “payoyo” es una marca registrada de queso producido con leche de cabra payoya y oveja merina en este pueblo desde 1985. Otras queserías fueron copiando y adaptando la receta, y usando la misma leche de cabra payoya, pero no pueden usar la denominación registrada.

Todos ellos, las cosas como son, están de miedo. Los quesos “payoyos” se hacen con leche de cabra, leche de oveja y de mezcla de ambas.  Y  dentro de cada tipo, se pueden encontrar distintas variedades, como el fresco, semicurado, curado, en en manteca, romero, salvado o pimentón.

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Rosalía. O Piti, como todo el mundo la conoce. Licenciada en Periodismo y Máster en Comunicación Empresarial por ESIC, ha trabajado en medios como Agencia Efe, ADN, Congreso de los Diputados, 11870 o Injuve. Ama escribir, leer, ver series y comer por encima de todas las cosas. Es sevillana y también le gusta la cocina. Pero prefiere reservar en Restaurantes.com y que cocinen para ella.

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