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La globalización del término "cocina creativa"

Cuando un concepto tiene éxito, es muy difícil de controlar. Y esto es lo que ha sucedido con la cocina creativa. Tras el Boom de La vanguardia culinaria española y su nuevo concepto de constante innovación, que si Adriá y el Bulli por allí, que si Mugaritz por allá, que si los Hermanos Roca por acá, la cocina creativa española se puso de moda y cientos de restaurantes y gastroaficionados la imitaron y cambiaron sus cartas más o menos “ligeramente” para darle un toque creativo.

Pasta Creativa

Las ensaladas de tomate y lechuga no se llevaban, ahora eran ensaladas templadas con queso de cabra; Los budines y carpaccios de todas las formas y colores entraron en escena. Los frutos rojos se convirtieron en protagonistas de las salsas de todos los platos principales y el foie campaba a sus anchas. Y en las cartas, nombres y presentaciones enrevesadas ocupaban líneas y líneas que hacían que más que la carta estuvieras leyendo el evangelio según San Mateo.

La cosa ha llegado a un punto en el que ya nos sale la cocina creativa por las orejas, si es que realmente lo es, porque algunas de las recetas están tan desgastadas que han perdido toda su creatividad, por no hablar de aquellos que cambiaron los nombres de sus platos haciendo que pareciera cocina creativa cuando no lo era.

Como es lógico, hay restaurantes que han sabido mantener su autenticidad y siguen triunfando por sus audaces combinaciones de sabores, pero esta tendencia ha llegado a un punto complicado.

Claro que, esta es mi opinión, ¿estaría en lo cierto? Como no soy la mayor entendida gastronómica del mundo, decidí preguntar a alguien que supiera un poco más, y pedí consejo a David Monaguillo, Blogger Gastronómico en Pecados del Monaguillo y Tribuna Salamanca. Esto es lo que nos ha contado sobre la cocina creativa:

 

Crees que se abusa del término “cocina creativa”?

-En los últimos años el boom de la cocina es innegable; los “morrofinos” ven programas en su casa, devoran libros, revistas y cualquier tipo de publicación con  esta temática y el resto de personas, aunque no quieran, siempre se encuentran con alguna noticia sobre cocina creativa en los periódicos o en el telediario y eso, quieras o no, hace que el gusanillo gastronómico pique; por eso muchos restauradores han tenido la sensación de que la gente no acudiría a sus locales si no se subían a ese carro de “modernidad” y al igual que ahora todo está plagado de anuncios de compro oro, en su momento también pasó con la cocina creativa – hablo en pasado, por que ahora no sólo está remitiendo esa tendencia, sino que donde dije creativo, digo tradicional -. Para mí más que hablar de abusos, deberíamos hacerlo de la prostitución del término “creatividad”.

¿Qué crees que es lo realmente creativo a la hora de cocinar?

-Hemos vivido una época en la que nos han vuelto locos con la cocina de vanguardia, la moderna, la creativa, la de mercado, la sensorial, la tecnoemocional, la pinta, la niña y la Santa María y han terminado olvidándose de que el cliente tiene que salir de un local – además de sabiendo que tipo de cocina hacen -, con ganas de pregonarlo a los cuatro vientos, al igual que cuando ligas con un mujerón.

Para mi ser creativo no implica únicamente meter unas cuantas “gourmetadas”en una coctelera, dársela a Tom Cruisse, que la agite y volcarlo todo sobre un plato como Saturno con anillo incluido; hay que practicar una cocina honesta, cuidada, con buen género, que incluya las técnicas que los grandes – la vanguardia de verdad- han desarrollado durante estos años de vacas gordas, pero en su justa medida, sin estridencias y sobre todo a un precio justo; hay que ser muy creativo para ofrecer al cliente lo que quiere, como lo quiere, presentado de una forma atractiva  y a un precio asumible. Todo lo demás es postureo, modernidad mal entendida, desconocimiento y en ocasiones un abuso; hay que saber adaptarse a los tiempos y la creatividad no te la da solamente una fruta del “congo belga” o una semilla que te duerme la boca, sino que muchas veces está escondida en las pequeñas cosas, en las de siempre, pero con una pequeña vuelta de tuerca.

 

Dime un restaurante (o más de uno) de los que consideres realmente que hacen una fantástica cocina creativa.

-Sería fácil responder con una lista de los Reyes Godos a modo de grandes y “michelinados” restaurantes pero no creo que con eso descubriera nada; también podría nombrarte algunos locales que se han puesto de moda porque se han “ocupado” de que hablen de ellos, aunque allí lo que se cocinen sean conceptos;  por eso y aunque quizá alguno no lo entienda, yo prefiero quedarme con locales más humildes, en los que las sartenes tienen muchos kilómetros, las cazuelas no paran de cocinar fondos y a partir de ahí, incluyen un valor añadido.

Ser creativo es sólo  un extra más que añadir a una buena cocina de base y por desgracia es algo que se está perdiendo en pos de creatividad, la comodidad o de que una vez ganada la fama, algunos piensan que pueden vivir de las rentas; se han cometido muchos atentados al buen gusto y al sentido común, poniendo como excusa la creatividad.

Entonces ¿Qué es y qué no es cocina creativa?

 

-Ser creativo es no mirar la carta, la vajilla y la decoración de los negocios con éxito para hacer una  réplica, confiando en que tu clientela no se de cuenta, está bien fijarse pero todo tiene un límite; también lo es tener principios y no cocinar cochinillo a baja temperatura, rematar un plato con  helados de cualquier cosa o ponerle microbrotes a todo, si de verdad no crees en ellos  y lo haces porque es tendencia.

Ser creativo no es apuntarse en una lista todas las técnicas que han inventado otros, para luego introducir el mayor número posible de ellas en tus platos, tampoco lo es es triunfar en redes sociales, cuando estás descuidando en el 1.0.

En definitiva, para ser creativo hay que tener talento, ganas de hacer las cosas bien, honestidad y sobre todo, una confianza en el criterio propio a prueba de bombas, para no dejarse influenciar más de lo debido y de esa forma no caer en la mediocridad y los tópicos.

Sin duda, una visión muy peculiar de la cocina creativa. Ahora me imagino a Tom Cruise en La Barra de todos los restaurantes por tu culpa 🙂

Y tú ¿qué opinas? ¡Cuéntanoslo!

Juncal^^


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