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Curiosidades

Lactancia materna y gastronomía

lactancia materna

Nos encanta hablarte de los nuevos restaurantes, platos, tendencias culinarias… pero también nos gusta tratar temas relacionados con lo culinario que te sean útiles en tu día a día. Por ello, hoy queremos hablarte de la lactancia materna y gastronomía. Se trata de un periodo apasionante en la vida de la mujer (aunque también puede ser duro) en la que una alimentación equilibrada es fundamental. Puede que tú o alguien muy cercano a ti esté dando el pecho: este artículo te va a resultar muy útil.

Lactancia materna, lo mejor para el bebé

En los últimos años, la lactancia materna vuelve a estar “de moda”. Después de unos años en que esta manera natural de criar a los bebés haya estado a la sombra de la lactancia artificial (con leches adaptadas), la comunidad médica y un número creciente de madres están consiguiendo que cada vez más mujeres opten por dar el pecho.

La leche artificial es la mejor alternativa, pero todos los expertos coinciden: La leche materna es el mejor alimento posible para el bebé. Como explica la Asociación Española de Pediatría, la leche materna, la leche cubre todas las necesidades nutricionales del pequeño y le proporciona todo lo necesario para su correcto desarrollo físico y emocional. En este sentido, dar el pecho contribuye de forma decisiva a establecer y fortalecer el vínculo entre la madre y su hijo.

Además de ser gratuita, hay numerosos estudios que prueban que la leche materna es un alimento superior a cualquier leche de fórmula. Los niños amamantados padecen con más enfermedades de todo tipo durante toda su vida. En las madres, dar el pecho también les repercute beneficios para su salud: no dar el pecho aumenta el riesgo de padecer hemorragia postparto, fracturas de huesos después de la menopausia, cáncer de ovario y útero, enfermedad cardiovascular, hipertensión, ansiedad y depresión.

La alimentación de la madre lactante

Una madre que dé el pecho necesita mantener una dieta sana y equilibrada, pero en ningún caso especial. Dar lactancia materna exclusiva supone un desgaste de 500 calorías, y puede aumentar el apetito, pero hay que procurar que ese “extra” venda de alimentos sanos y nutritivos, es decir, no añadir calorías vacías.

En España los médicos recomiendan que, como única precaución, las mujeres que dan el pecho tomen un suplemento de yodo de 200-300 mcg. al día, para asegurar que el niño recibe la dosis correcta a través de la leche. Como es habitual no tener la regla mientras se da el pecho, la lactante conservará el hierro que se suele perder durante la menstruación.

Al margen de esto, durante la lactancia materna se puede comer de todo. Una vez que se ha dado a luz, hay que olvidarse de las restricciones alimentarias del embarazo (evitar crudos, lavar las ensaladas y frutas sin pelar, evitar túnidos, etc.) y llevar una dieta saludable, aunque es posible que se tenga más hambre.

Como explican desde la Organización Mundial de la Salud (OMS), la conversión de nutrientes de los alimentos que toma la madre a nutrientes de la leche materna no es total. En el caso de energía es alrededor del 80 por ciento, y por lo tanto, por cada 800 kcal de la leche materna, la madre necesita consumir unos 1.000 kcal.

En cualquier caso, no hay grandes diferencias en la composición de la leche materna entre una mujer que cuide mucho su alimentación y otra que sea menos disciplinada. A no ser que la madre tenga grandes carencias nutricionales, su leche será de calidad. Esta es la composición de un litro de leche materna, según la OMS, que le aporta al bebé 750 calorías:

  • 70 g de carbohidratos
  • 46 g de grasa
  • 13 g de proteína
  • 300 mg de calcio
  • 2 mg de hierro
  • 480 µg de Vitamina A
  • 0,2 mg de tiamina
  • 0,4 mg de riboflavina
  • 2 mg de niacina
  • 40 mg de Vitamina C

¿Se puede comer de todo durante la lactancia?

lactancia materna

A no ser que se detecte algún tipo de intolerancia en el bebé (la de la lactosa es habitual, y obliga a que la madre elimine por completo los lácteos de su dieta), se puede y debe comer de todo. Está probado que el sabor de los alimentos pasa a la leche, y esto puede hacer variar su sabor. Los especialistas aseguran que esto es positivo, ya que puede favorecer que, cuando se introduce a la alimentación complementaria en el bebé (a partir de los seis meses), el niño sea más receptivo a probar diferentes alimentos.

Solo una recomendación: Según la Agencia Española de Consumo, es mejor evitar el consumo dando el pecho y durante el embarazo de pez espada, tiburón, atún rojo  y lucio, por su contenido en mercurio.

Además, conviene tener precaución en el consumo de ciertas infusiones diuréticas. Ante cualquier duda, consulta en e-lactancia. Es la web de referencia para consultar las incompatibilidades de alimentos, medicamentos y similares mientras se lacta.

Así que ya sabes: si reservas con nosotros hazlo con la certeza de que puedes comer prácticamente lo que te apetezca sin problemas.

Un mito que todavía colea es que existen algunos alimentos, como la cerveza o las lentejas, que pueden aumentar la producción. Esto es completamente falso. A no ser que se tenga alguna enfermedad que pueda reducir la producción (como alteraciones tiroideas), y siempre que la mujer se ponga al pecho al bebé lo suficiente, se producirá la cantidad de leche materna que el bebé necesita.

Alcohol y lactancia materna

El alcohol sí es algo que hay que evitar mientras se da el pecho, ya que pasa a través de la leche y puede provocar sedación en el pequeño si se consume poca cantidad, o consecuencias bastante más graves si la ingesta es mayor, como el coma o la muerte.

Si se va a tomar un poco de alcohol, habrá que dejar pasar tiempo hasta que se vuelva a lactar al niño. Así que si sales a cenar o almorzar y quieres tomar una copa, el tiempo dependerá de varios factores. El peso es muy determinante (a menos peso, el alcohol se tarda más en metabolizar) y de la cantidad que se haya tomado. De manera orientativa, y según la web e-lactancia, se recomienda esperar dos horas y media por cada 10 -12 g de alcohol consumidos. Para una mujer que pese unos 60 kilos, habrá que esperar dos horas y media si se toma un vaso de vino y cinco horas, si se toman tres copas de licor.

Para este tipo de ocasiones, es útil contar con un sacaleches, que permite a la madre dejar leche para su bebé (y que se conserva refrigerada o congelada) mientras ella está fuera.

Lactancia y gastronomía en restaurantes

Muchas madres, sobre todo primerizas y en las primeras semanas de vida del recién nacido, encuentran algo engorroso compaginar la lactancia con la vida social y, en concreto, salir fuera a comer o cenar. Aunque en estos momentos iniciales, dominar la técnica de dar el pecho es algo complicado, pasa rápidamente y te animamos a que aproveches cada ocasión para salir y entretenerte: es fundamental para evitar la depresión posparto, una complicación bastante habitual en las mujeres que han dado a luz.

Si vas a salir a comer, das el pecho y tienes pudor, puedes utilizar una manta de lactancia, que da mucha privacidad, una muselina o un pañuelo. Muchas mujeres no se cubren en absoluto (como quien escribe estas líneas, con 22 meses de lactancia exitosa y numerosas salidas a restaurantes). Hay que normalizar la lactancia y nuestros restauradores, estamos convencidos, estarán encantados de que lleves a tu pequeño. Solo conviene tener en cuenta que los cochecitos son voluminosos, así que indica en tu reserva si vas con bebé y sillita para que te coloquen en un sitio donde puedas dejarlo estacionado cómodamente. También tenemos restaurantes ideales para ir con niños en Madrid y Barcelona.

Una ayuda bastante útil para las madres que salen a comer fuera con menos técnica y niños más pequeños es el cojín de lactancia. Si vas a salir a comer fuera es muy útil, porque puede apoyarlo en la mesa y dar de comer al pequeño mientras ella también disfruta de su plato. Luego, si el bebé se duerme, basta con dejarlo en su capazo para que descanse.

Otro consejo útil para dar el pecho en restaurantes: en verano conviene llevar una muselina o rebeca fina para los bebés, ya que el aire acondicionado puede estar alto y el niño puede resfriarse. ¡Padres prevenidos valen por dos!

*Artículo editado por sugerencia de nuestra usuario “anónimo”.

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Rosalía. O Piti, como todo el mundo la conoce. Licenciada en Periodismo y Máster en Comunicación Empresarial por ESIC, ha trabajado en medios como Agencia Efe, ADN, Congreso de los Diputados, 11870 o Injuve. Ama escribir, leer, ver series y comer por encima de todas las cosas. Es sevillana y también le gusta la cocina. Pero prefiere reservar en Restaurantes.com y que cocinen para ella.

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